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Más que una procesión religiosa
es una manifestación de simpatías al glorioso
patrón. El baile al santo patrón es una costumbre
original dónde las haya. Cientos de personas se colocan
delante de la esfinge del santo apenas salir de la iglesia
y durante todo el largo recorrido no cesan ni un punto en
sus bailes. Es éste un baile típico que llama
la atención de todos los extraños. Se oye¡viva
San Roque! contínuamente y se hacen otras muestras
aún más expresivas de alegría y entusiasmo.
El sol suele hacer de las suyas durante la procesión.
El tamboril y la dulzaina entonan la "Charrá"que
es admirable bailada. Cuando la procesión llega al
final del trayecto, la confusión es enorme: los gritos
y los ¡vivas! arrecian, todos se disputan el privilegio
de bailar al Santo.
Para todos San Roque es el gozo espiritual, el gozo humano,
el gozo material, es la alegría, el relajamiento, la
diversión con los amigos de la infancia, de la escuela,
de la añoranza, es realizar la personalidad entre presentes
y ausentes. Todo está permitido. Por ello contamos
cada año: Antes de San Roque, después de San
Roque.
LA CUBA DE SAN ROQUE
Guardaba el caldo que iba a sazonar los acontecimientos
e incidencias de la fiesta. Hay que escarbar en los años
cincuenta del siglo pasado para descrubir sus orígenes.
El propietario de la cuba era Manuel "Mielero".
La cuba tenía una capacidad de 200 cántaros,
150 lipios pues la "madre", que cuidaba del vino
para que no se maleara, ocupaba la cuarta parte. La uva procedía
de la Llaná y, según los entendidos, era la
uva más rica en glucosa de todo el término,
incluso superaba la de la célebre Marrá.
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