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La
autoridad mayor de la villa era el jurado, encargado de guardarla.
Las propiedades de los vecinos estaban más protegidas
que la de los aldeanos. Entre estas propiedades, la más
importante es la casa, de este modo, cuando un vecino es castigado
por traición, además de pagar la multa correspondiente
por el delito cometido, era expulsado de la comunidad y se la
destruía la casa, seguramente para indicar que había
perdido los derechos como vecino.
En cuanto a la profesión de los que moraban en la villa
de Macotera, eran en su mayoría agricultores, estos podían
vender, donar o prestar sus propiedades siempre que pasaran
a manos de otro vecino. Era por esta posesión de tierras
por la que pagaban impuestos.
El Concejo de Alba cae durante los siglos XIV y XV bajo los
señores particulares, perdiendo su condición realenga.
Así, en 1429 aparece la alta nobleza y la concesión
a ésta de algunos grandes señoríos laicos.
El señorío de Alba que siempre había estado
en manos de reyes o infantes, pasa a Don Gutiérrez Álvarez
de Toledo y por tanto, también los vecinos de Macotera
dejan de ser vasallos del rey para serlo de los Condes de Alba,
Duques en 1469.
En esta época se dan ciertas migraciones, en muchos casos
propiciadas por la situación económica del reino,
así llegan a Macotera gentes de Bóveda del Río
Almar y Peñaranda.
El lugar que se elige para el emplazamiento de Macotera no es
un lugar que por sus características se pudiera fortificar,
como es el caso de su cabeza, Alba, pues está en la parte
baja de una ladera orientada hacia el sur y resguardada en su
parte norte por el Cerro. El lugar elegido nos sorprende que
no esté situado junto a una vía de agua, estando
Margañán tan cercano y comprobando que la mayoría
de los pueblos del Alfoz se situaron junto a un río o
un arroyo. |
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