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Posteriormente caería en desuso,
y quizá fue aprovechada para la construcción
del actual templo parroquial.
Sin duda alguna su interior esconde algunos de los tesoros
del arte religioso más valioso de la provincia. Tres
naves aparecen divididas por dos impresionantes arcos engarzados
con bolas hispano-flamencas que por su amplitud asemejan tan
sólo un único diáfano espacio.
La nave mayor se cubre por la maravillosa armadura mudéjar
de par y nudillo, dorada con mocárabes y seis paresde
tirantes. Tal es su filigrana y delicadeza que asemeja un
firmamento estrellado, lo que le ha valido el acertado titulo
de El Cielo de Macotera.
Pero aún eclipsa tal obra de arte otra muy cercana,
como es el techo y el frontis del bajo coro, donde puede maravillarse
el visitante ante la belleza y labra de la madera, con mocárabes,
representaciones del antiguo testamento y otros variados motivos,
alcanzando los más altos grados de perfección
en la talla de tan sugerente material.
Valiosos retablos barrocos embellecen sus muros, dotados de
una rica imaginería, destacando la Virgen con el Niño,
La Concepción, Nuestra Señora del Castillo y
otras advocaciones.
La sacristía, con una impresionante cajonera, y el
órgano del S XVI, ubicado en el coro, son otras de
las excelencias de este templo que le mereció su declaración
como Monumento Histórico Artístico en 1982.
El patrimonio religioso se completa con la existencia de DOS
ERMITAS:
LA ERMITA de la patrona de la localidad: Nuestra Señora
de la Encina, con gran devoción entre todos los macoteranos.
La imagen sólo tiene cabeza y manos, tal vez por eso
la tradición dice que no se puede ver desnuda, porque
quedaría ciego quien así la viera.
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